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miércoles, 21 de mayo de 2014

"La de la prensa", de Gerardo Diego.

Con motivo de la celebración de la corrida de la prensa hoy en Madrid, he querido compartir, para quién lo desconozca, un poema de Gerardo Diego a través del blog que trata sobre la misma. También como forma de reflejar que la fiesta de los toros no es cosa de catetos, incultos y demás calificativos con los que hoy nos atacan los antitaurinos a raíz del TT #alas6enlasventas.

El texto que aparece en esta entrada fue realizado con motivo de la Corrida de la Prensa de 1949, en la cuál intervenían "Litri" y Aparicio.


"La de la prensa"


Los chicos de la Prensa
me piden coplas.
Vaya por seguidillas.
Tijera, corta.

Recortando y pegando
frases que escucho,
voy a hacer la reseña.
-Que cucurucho.

Desde aquí, desde el nido
de la andanada,
se ve a vista de pájaro
la novillada.

-Mira el "Litri", Aparicio.
¿Y ese valiente?
-"El Niño de la Isla",
sobresaliente.

-Ese toro es un toro.
-Salvo las puntas.
-Buena vuelta del gato.
Bravo, ni Arruza.

-Los gatos son ya pájaros.
Los toros, gatos.
Torean los vencejos
los pararrayos.

-Y el choto ¿no era manso?
Pues ahora embiste,
y en la mano de Julio
muerde el alpiste.

-Es que ése es mi Aparicio.
Nació torero.
-Y matador ¿se hace?
- Cursa primero

Con la espada de palo,
que la otra pesa
y al empuñarla, el viaje
se desnivela.

-¿Dónde te metes, "Litri"?
-Madre, qué espanto.
-Ahí sólo cabe un "Litri"
y ése de canto.

-Se arrodilló de espaldas.
Tiró los trastos.
-Mira el "Litri" al tendido.
- Y el toro al trapo.

-Es un suicida. -Nunca:
es un quietista,
quietista iluminado,
ciego con vista.

-Otra vez Aparicio
corre y recorta
con la capa a una mano:
la larga corta.

(Bienvenida, Aparicio,
Manolo Vazquez,
"Bombita" os sonríe
desde Tomares.

Y Rafael el "Gallo"
sentencia y firma
con una larga larga
de aquí a Sevilla.)

-Y el "Litri", el poste humano
sigue impertérrito.
-Menos cuando echa chispas
el toro sexto.
-Y la isla de las Ventas
se queda sola,
que a los puertos se vuelve 
sin sacar bola

y sin examinarse,
resplandeciente,
el "Niño de la Isla"
sobresaliente.



Texto del poema extraído de:  

Diego,G;  "La suerte o la muerte: poema del toreo"; edición, introducción y comentarios de Andrés Amorós, colección "La Piel de Toro", Biblioteca Nueva, Madrid 1999. Páginas 211, 212 y 213.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Oda a Belmonte, de Gerardo Diego.

Hoy, día en que se cumple el primer centenario de la alternativa del maestro Juan Belmonte, he querido recuperar un fragmento de la "Oda a Belmonte", escrita por Gerardo Diego, miembro del literario grupo del 27, en el año 1941, como pequeño y modesto homenaje hacia este torero. En concreto, el fragmento que aquí reproduzco, es el que va de los versos 96 a 151 de los 225 con los que cuenta el poema. Los versos que aquí reflejo se corresponden con la descripción de la faena de muleta.
Os dejo con el fragmento:


"Oda a Belmonte", Gerardo Diego (fragmento)

(...)
La muchedumbre apiña su amenaza.
Un toro campa en la mitad del ruedo
y con claro denuedo
pisa un héroe seguro,
héroe, sí, sin heráldica y sin saña,
héroe nuevo de España,
limpio el relieve de su gesto puro.
En la diestra, la espada;
la bandera en la zurda desplegada.
El emplazado bruto pasa y pasa.
Ancho, largo, profundo,
el héroe se acompasa
y se jalea, y en su orgullo preso,
cruel como un dios, disuelve, borra del mundo.
No, no existe ya eso.
Ni la redonda plaza,
ni la gloria que cálida le abraza
desde el tendido, ni la luz sonora
ni el rumbo ni la hora.
No existen más que un toro y un torero,
estimulando en planetaria masa
la lenta rotación de la faena.
Y el toro pasa y vuelve y no rebasa
la linde que le aprieta y le encadena.
Esa redonda conjunción que acaso
no repita ya el cosmos, tiene nombre:
el pase natural en cielo raso.
Y ese trágico, estrecho
eclipse, pase de pecho,
y ese corvo cometa, molinete,
y ese rayo, estocada.
Tinta la mano en sangre. Y de la nada 
por volver a su ser cada ser puja.
Colérica la plaza se dibuja
y millares de palmas baten palmas
y las gargantas crecen
y se hinchan y enfierecen
las sílabas del nombre de Belmonte.
Sueño, sí, fue del mozo
y ahora de nuevo nos parece sueño.
Pero ente un sueño y otro fue alborozo
mil veces y evidencia
de nuestra fe rayana en la demencia.
Venid acá, oh incrédulos,
vedle cómo se afianza
sobreel talón izquierdo bien posado;
la acordada muñeca templa y tañe
a la lira que avanza
y humilla y tuerce y se comprime.
Mientras la mano diestra la esperanza
del claro acero esgrime.
Así nos le recorta y fija esquivo
-trampa viva de luz- el objetivo.
Y aún mejor nos lo enrrolla la madeja
de celuloide, el pacto del Diablo
que le soborna a Cronos su pelleja.
(...)


Siento no poner un enlace al poema completo para quién esté interesado en su lectura completa, pero no encontré ningún lugar en internet donde este. Si alguien sabe de alguno, le agradecería me lo comunicase para  editar la entrada y enlazarlo.

Saludos